Santo Domingo Savio

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Retrato de Domingo Savio

Ciudad de Guatemala. Guatemala
Texto: Yo Cucurucho
Imágenes: SDB.org
Esta biografía de Domingo Savio ha sido elaborada basándose en la Biografía escrita por Don Bosco.

Mucho hemos escuchado hablar sobre Domingo Savio, pero más sobre su famosa frase: ‘Antes morir que pecar’ pero, ¿sabías que es el fundador de la ‘Compañía de la Inmaculada Concepción’?. Ahora te cuento.

En el pequeño pueblito italiano, llamado Riva de Chieri, nace Domingo Savio un 2 de abril de 1842, en el seno de una familia muy pobre. Su papá, Carlos Savio, era herrero de profesión y su mamá, Brígida, se dedicó a los quehaceres de la casa. A los dos años de edad, Domingo se mudó junto con sus padres a Murialdo, cerca de Castelnuovo de Asti, siempre en Italia.

Desde pequeño, Domingo mostró un temperamento dulce, y un corazón muy piadoso; a los cuatro años, ya realizaba sus oraciones de la mañana y de la noche él solito. “Siendo tan pequeño -narra Don Bosco en la biografía de Domingo- él era muy dependiente de su mamá pero, cuando alguna que otra vez se independizaba, era para retirarse a algún rincón de la casa y así poder entregarse con mayor libertad a la oración”.

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Carlos Savio, padre de Domingo

Leyendo en la biografía de Domingo escrita por Don Bosco, se encuentran los testimonios de muchas personas que veían como un niño de apenas 5 ó 6 años de edad llegaba en compañía de su mamá a la iglesia y, si esta se encontraba cerrada, podían ser testigos de un bello espectáculo. En lugar de corretear por todo el atrio, como los demás niños, Domingo se colocaba de rodillas en el umbral de la puerta, juntaba sus manos en el pecho, inclinaba un poco la cabeza y se ponía a rezar hasta que la iglesia fuese abierta. No importaba si era un día caluroso, llovía o, incluso, caía nieve, la actitud de Domingo siempre era la misma.

En la noche del 5 de abril de 1849, Domingo se acercó a su mamá y le dijo: ‘Mamá, mañana voy a hacer mi primera comunión; perdóneme usted todos los disgustos que le he dado en lo pasado yo le prometo portarme muy bien de hoy en adelante, ser aplicado en la escuela, obediente, dócil y respetuoso a todo lo que usted me mande‘, luego se echó a llorar; Brígida, muy conmovida por este gesto le respondió: ‘Vete tranquilo, querido Domingo, pues todo está perdonado; pide a Dios que te conserve siempre bueno y ruega también por mí y por tu padre‘.

Al día siguiente, Domingo salió muy temprano a la Iglesia, fue el día de su Primera Comunión. Ese mismo día, Domingo escribió en un papel una pequeña promesa que hizo a Jesús y que mantuvo hasta el último día de vida. El papel decía así: ‘Propósitos que yo, Domingo, Savio, hice en el año 1849 con ocasión de mi primera comunión, a los siete años de edad:

  1. Me confesaré muy a menudo y recibiré la sagrada comunión siempre que el confesar me lo permita.
  2. Quiero santificar los días de fiesta.
  3. Mis amigos serán Jesús y María.
  4. ¡Antes morir que pecar.
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Brígida Savio, madre de Domingo

Cada día de su vida era un ejemplo de santidad para quienes lo conocían; era un muchacho alegre y valiente, que sabía rechazar las tentaciones que se le presentaban pues tenía en mente una sola idea: ser sacerdote.

El 2 de octubre de 1854 conoció a Don Bosco; desde ese instante este santo sacerdote fue su guía espiritual y fue quien, a través de un sermón, plantó en Domingo esa idea que lo guiaría el resto de su vida y que él frecuentemente repetía: ‘¡Quiero ser santo!’.

Era tanta su devoción a la Madre de Dios que luego de que fuese promulgado como Dogma de Fe, la Inmaculada Concepción de María, Domingo se reunió con varios de sus amigos y fundó la Compañía de la Inmaculada Concepción, un grupo que se dedicaría a promover la devoción a la Virgen María.

Domingo buscaba como hacer penitencia pero Don Bosco no se lo permitía, mas bien le dejó otra profunda enseñanza: ‘La Santidad consiste en estar siempre alegres‘, misma que él puso en práctica inmediatamente.

Santo Domingo Savio, Domingo Savio, Santidad, Salesiano, Identidad SalesianaLa salud de Domingo se agravó notablemente; Don Bosco, aconsejado por el médico, ordenó a Domingo que fuese a casa, con su familia, para descansar y luego volviese al Oratorio. El 1 de marzo de 1857, a las dos de la tarde, marchaba a casa acompañado de su padre. Domingo al despedirse de sus amigos les dijo: ‘¡Adiós, queridos compañeros, adiós a todos, Rogad por mí. Hasta vernos allí donde siempre estaremos con el Señor‘.

Ocho días más tarde, el 9 de marzo de 1857, la salud de Domingo había empeorado aún más; el médico trató de hacer todo lo posible pero nada mejoraba al muchacho. Era la tarde de aquel lunes; Domingo ya había recibido los últimos auxilios; se encontraba como dormido cuando despertó de pronto y dijo: ‘Adiós, papá; el señor cura quiso decirme algo más y no lo recuerdo… Oh! Pero… ¡Qué cosa tan hermosa veo!‘ diciendo esto y sonriendo con un angelical semblante, Domingo murió. Faltaba poco menos de un mes para que cumpliese los quince años.

Fue el Papa Pío XII quien lo proclamó Santo, siendo la primera persona tan joven no mártir que llega a los altares. Esto ocurrió el 12 de junio de 1954.

Recuerda siempre rezar a Domingo Savio y pedirle que te ayude a seguir su ejemplo y que “Jesús y María sean siempre tus amigos”, tal como él mismo lo pedía.

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