[Novena a Jesús de Trujillo] – Día Domingo

05Señal de la Cruz

Acto de Contrición
¡Jesús mío! Con toda confianza vengo a voz; miradme postrado a tus pies, angustiado al pensar en los muchos y graves pecados que he cometido, sabiendo que con ello he causado nuevas heridas a tú amante corazón. Dadme luz, Señor para conocer tú soberana majestad y mi horrible vileza tú inmenso amor y mi negra ingratitud.
¡Hay Jesús mío! No quiero pecar más; no más ofenderte; Señor; te pido me des fuerza para cumplir el propósito que hago de apartarme de toda ocasión que me ponga en peligro de perder la gracia; esto lo espero de tú infinita gracia; esto lo espero de tú infinita misericordia; te lo pido por las lagrimas de tú amantísima y adolorida Madre y por tú preciosa sangre. Amén.

Día Domingo
Día ultimo de la semana, que dedicado para honrarte, vengo a meditar en el supremo dolor que padeciste cuando aniquilado tú cuerpo por la sangre derramada, por los azotes, la corona de espinas y demás suplicios, llego el momento en que debías cargar con la cruz en que ibas a morir enclavado, allá en el monte calvario. Le recibiste en tus hombros sobre tus espaldas que eran una sola llaga, rasgadas sin carne casi, con los huesos descubiertos por los azotes, que de pedazos arrancaron tu carne. Recibiste la cruz con amor, te abrazaste a ella sufriendo agudísimos dolores: Su peso era grande ¿Cómo no? Si grande, si enorme es el peso de nuestros pecados que por salvarnos han tomado sobre vos, y yo con la más negra ingratitud cargo cada día más con ellos.

Mucho has sufrido en tú santísimo cuerpo, pero mucho más agudos han sido los dolores de tú alma, al momento de cargar la cruz le encontraste solo sin ningún rostro amigo: así emprendiste el camino del calvario a empeñoles con paso vacilante, cayendo en tierra chorreando sangre; tú santa y divina faz cubierta de sudor, polvo y salivas; inconocible tú semblante, jadeante tú respiración, así caminabas cuando encontraste a tú Santísima Madre, ella te encontró siguiendo la huella de sangre que dejaste en el camino y la voz de su corazón que a vos la llevo. La visita de tú Madre, ¿sería para vos Señor, un consuelo? ¡Ah Padre mío! Si no ha habido ni habrá hijo que más ame a su Madre, que lo que vos amaste a la tuya, tus dolores aumentaron al verla sufrir; su pena su angustia de verte y no poder aliviarte.

¡Oh pobre corazón de Madre! ¡Verdad, Padre mío, que su dolor aumento tú dolor? Pero era tú Madre y te acompaño hasta verte morir en el calvario. Madre mía aquí tienes a este ingrato que ofende a tú amado Jesús y también a vos que lo ves sufrir; ya no quiero ofenderte más, quiero un corazón nuevo para amarlo y servirlo : Vos bien sabéis lo débil que soy; te pido me sostengas; pedirle por mí, que me de fuerzas para vencer los escollos del camino ; decidle que le ofrezco mi alma para que deje en ella impreso su Divino Rostro , como los dejo en las tocas de Verónica, aquella mujer dichosa, que venciendo los obstáculos que encontró a su paso, llegó hasta en el camino de la Cruz a enjuagar tú santa y divina faz.

Al pensar lo que aún m falta para el final de mi carrera, me siento desfallecer; ¡Es tan duro el camino de la vida! Jesús dio tres caídas en el camino hacia el calvario; en recuerdo de ellas te ruego le pidas me des fortaleza; así algún día podre verte en el cielo, cuando después de la agonía que para terminar mi vida ha de pasar, pues el mismo Dios la paso: oiga de su vos el perdón de mi mala vida y mis muchas culpas que vos Madre mía hayas alcanzado para mi alma que tanto ha costado a tú Jesús y a vos tantas lagrimas, desde ahora para entonces invoco tú protección y espero tú misericordia.

Te lo pido por la pasión y muerte de tú Hijo Jesús y ¡Qué la sangre del Justo no sea en vano derramada por nosotros! Amén.

Súplicas
Jesús Nazareno de Trujillo
Humildemente te pido tengas misericordia de mí.

Jesús Nazareno de Trujillo
Por el dolor de tú corazón que sintió al despedirte tú amantísima Madre, para ir a comenzar la predicación de tú celestial doctrina.
Humildemente te pido tengas misericordia de mí.

Jesús Nazareno de Trujillo
Por el dolor que tú corazón sufrió, al recibir en la mejilla el beso con el que fuiste entregado a tus enemigos por Judas tú discípulo traidor.
Humildemente te pido tengas misericordia de mí.

Jesús Nazareno de Trujillo
Por el intenso dolor que padeció tú corazón, al ver que tus discípulos huían dejándote sólo abandonado en manos de tus enemigos.
Humildemente te pido tengas misericordia de mí.

Jesús Nazareno de Trujillo
Por el dolor que tú alma traspasó al oír que tú amado discípulo Pedro, te negó tres veces.
Humildemente te pido tengas misericordia de mí.

Jesús Nazareno de Trujillo
Por las lagrimas que llenaron tus ojos al ser cubiertos por una venda.
Humildemente te pido tengas misericordia de mí.

Jesús Nazareno de Trujillo
Por el dolor que padeciste al ser atado a la columna, rasgadas tus espaldas por los azotes, herida tu cabeza con las espinas.
Humildemente te pido tengas misericordia de mí.

Jesús Nazareno de Trujillo
Por el momento en que te sentiste triste al encontrarte solo en el momento de recibir la cruz que debías llevar hasta el calvario.
Humildemente te pido tengas misericordia de mí.

Oración a Nuestra Señora de Dolores
Madre santísima, Virgen llena de Dolores, acuérdate que mi alma ha sido redimida por la dolorosa pasión y muerte de tú amantísimo hijo; que le costó el sacrificio de su vida, expirando clavado en una cruz, derramando hasta la última gota de su preciosa sangre; que su alama estuvo triste hasta la muerte, acuérdate que en sus últimos momentos nos entrego a vos como hijos.

¡Si, Madre mía muy amada! Los pecadores somos tú herencia, somos hijos de tus dolores bañados con tus lágrimas.

Madre dulcísima; tuyos somos, cúbrenos con tú manto; nos entregamos a vos hoy y para siempre. Sólo en vos ponemos nuestra confianza, defiéndenos de todo peligro, ayúdanos, y en la hora terrible de la muerte en la estrecha cuenta que hemos de dar; sed nuestra abogada y no nos dejes hasta que por tú piadosa y bendita mano, sean nuestras almas sacadas del purgatorio y llevadas al cielo.
Así te lo pedimos, Madre llena de dolor. Haced que cuando expiren nuestras almas entreguemos por tus manos al Señor.

(Aquí se hace la petición)

Jesús Nazareno de Trujillo, por intercesión de tú Santísima Madre te ruego, que si de tú voluntad y para el bien de mi alma me concedas el favor que te pido.

Rezo del Credo

Eterno Padre
Por la sangre preciosa de tú amantísimo Hijo, convertid a los pecadores, salvad a los moribundos, librad a las almas del purgatorio, tened piedad de nosotros

Padre Nuestro

Señal de la Cruz

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