Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos…¿eres tú uno de ellos?

2015-06-23 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.Ciudad de Guatemala, Guatemala
Texto: Yo Cucurucho
Fotos: Yo Cucurucho
Fuente: Catholic.net / Aleteia

¿Te ha pasado que, a veces, haces lo correcto; dices lo indicado y cumples todas las normas y, sin embargo, te señalan, te critican, te atacan y tratan de hacerte sentir mal?

Pues de eso precisamente es lo que nos habla esta bienaventuranza. Esta es la última de las bienaventuranzas que Jesús nos compartió en el Sermón de la Montaña y, es también, la que nos da un rayo de esperanza, una muestra de que, aunque las cosas puedan estar muy mal, Dios nos recompensará en el cielo.

Todo cristiano busca, al final de su vida, gozar del cielo, de la compañía de Dios; y para lograrlo hay que cumplir con los mandamientos; hay que tomar estas bienaventuranzas como el modelo de vida que debemos de tener, el que debemos de seguir, no sólo un día, sino que toda nuestra vida.

Jesús, en esta oportunidad nos dice que no importa que seamos perseguidos, criticados, rechazados o señalados por cumplir y hacer lo correcto, porque, Él, al final de la vida, nos dará nuestra recompensa; y aquí me viene a la mente un pasaje de la Biblia:

“Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra, también serán fieles a la de ustedes.” (Juan 15: 20)

Como puedes ver, Jesús está consciente que por hacer lo que a Dios le agrada seremos perseguidos y Él nos comprende, porque a Él también lo persiguieron, lo señalaron y lo calumniaron. Pero nosotros debemos de tener la certeza y la confianza en que no enfrentaremos esta persecución solos, Dios está siempre con nosotros y, aunque pases momentos difíciles, no dejes de agradar a Dios con tu vida, mas bien, esfuérzate cada día más para honrarlo con tus actos, tus pensamientos y tus palabras.

Ahora, antes de que termines de leer esta última bienaventuranza, quiero pedirte que, con mucho amor, reces un PADRE NUESTRO por todos nuestros hermanos que en estos días son perseguidos por su fe y entregan su vida por amor a Dios.

Que Dios te bendiga 🙂

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