Y tú, ¿te santiguas, te signas o te persignas?

santiguarse500Muchas veces, cuando comenzamos a rezar, entramos a una iglesia o al inicio de la Misa, nos santiguamos, o nos persignamos pero, ¿cuál es la diferencia de estos gestos?

Antes de contarte la diferencia, daremos los lineamientos generales:

Siempre usa la mano derecha para persignarte o santiguarte.
Con tu dedo pulgar y dedo índice, forma una Cruz, que es la misma que usarás para realizar el gesto en tu cabeza y pecho.
Muchos besa su dedo pulgar cuando terminan de santiguarse o persignarse, esto NO forma parte del acto, es decir, no es necesario que beses tu dedo.

Muy bien. Veamos ahora la diferencia entre cada uno.

Santiguarse es lo que hacemos mayormente; es cuando formamos una Cruz en nuestro cuerpo, iniciando en la cabeza, luego bajamos a nuestro pecho/abdomen, para terminar pasando del hombro izquierdo al hombro derecho y, por último, colocando la mano abierta en nuestro pecho. Al mismo tiempo que hacemos este movimiento repetimos: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo ¡Amén!”

Ahora, el persignarse es cuando hacemos una cruz en nuestra frente, luego sobre nuestra boca, después sobre nuestro pecho y terminamos santiguándonos, como te comentaba unas líneas arriba. En cada cruz, cuando nos persignamos, repetimos unas frases muy significativas: “Por la Señal de la Santa Cruz (sobre nuestra frente); de nuestro enemigos (sobre nuestra boca); líbranos, Señor, Dios nuestro (sobre nuestro pecho)”. Muchas personas dicen que, el realizar el símbolo de la Cruz en estas tres áreas de nuestro cuerpo, es porque estamos pidiendo a Dios tres cosas:
-Que nos libre de pensamientos impuros.
-Que nos libre de ofenderlo con nuestras palabras.
-Que cuide nuestro corazón y nuestra alma de todo sentimiento de odio, de rencor, egoísmo, etc.

Hay algo que debo de aclararte. Muchas veces, podemos sólo hacer las tres cruces en nuestro cuerpo (frente, boca, pecho), a esto se le conoce como “Signarse”, es decir, que no nos Santiguamos al finalizar.

Nos santiguamos cuando inicia la Misa, al pasar frente a una iglesia, al iniciar el día o al finalizarlo, o al iniciar nuestras oraciones.

Cuando se lee el Evangelio, principalmente, nos signamos.

No persignamos cuando realizamos ciertas oraciones, como el Santo Rosario, el Vía Crucis, las Novenas, etc.

Ahora que ya sabes la diferencia entre cada gesto y conoces el momento oportuno para realizarlos, hazlos con total confianza, dibuja bien claro sobre ti el signo de la Cruz y, al finalizarlo di con total confianza: “Amén”.

“Que Dios te bendiga” a ti que has leído este pequeño artículo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s